Fin de semana de climatología revuelta y de mareas grandísimas. El viernes compré 50 cangrejillos (gamusín) para cada uno y a esperar. Durante la madrugada del viernes al sábado el tiempo no nos dió tregua así que aprovechamos para atender el corral. Lo cierto es que empezó a llover tarde y el río no llegó a enturbiar, pero ya se me pasó por la cabeza la opción de la angula, con la mar empujando y pleamar fuerte. Ya llegarán los temporales de verdad, creo.


Durante la tarde del sábado fuí a ver el estado de la mar. El domingo madrugué y para las 6:00 ya estaba oteando la mar en el lugar de costumbre. Fuí sólo pues esta vez le tocó a Ramontxu quedarse en cama con punto de neumonía. Me sorprendió encontrar una mar que hacía tiempo no veía. Venía de quedada con la resaca de días anteriores de mar sarguera, con la espuma de fondo arrimando y un golpe continuo de oeste, con poco maretón. La pleamar había sido a las 4:15 de 4,65 m, asi que a un pesquero de calado que venía fuerte bajamar.
Después de visitar varios roquedos, y tras una gran decepción, volví a la “Cotonera”, en la costa de Islares. Alli me encontré con parte de la cuadrilla, Txema y Guillermo, comandados por Fernando. Utilizando como cebo el cangrejillo, quisquilla congelada y tiras de jibión, y como engodo mazacote de anchoa, los peces empezaron a picar antes de romper el día. Y ahí quedó la cosa porque después sólo cogí uno, el más grande, kilero, y hubo que engañarle con el 0,205 mm. Una pesca de sargos escasa y aún con unas condiciones de mar tapada muy aceptables. Como suele ser frecuente, estas mareas vivas suelen alejar el pez del cantil en horas próximas a la bajamar.


2 comentarios:
Por cierto, un saludo a Castro Urdiales, que seguro algo le suenan estos pesqueros.
Salu2
Reportaje muy ameno y de fácil lectura.
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