jueves, 18 de diciembre de 2014

ÚLTIMO CARTUCHO ANTES DE LA VUELTA AL COLE. 1 DE SEPTIEMBRE DE 2.014

¡Muy buenas de nuevo sufridores! Ya estoy de vuelta casi un mes después. Menos mal que puse una entrada larga la última; como sabéis en esto de los blogs hablar de 1 mes es como de un día para otro, ¡jeje! La salida que me ocupa fue la última jornada de mis merecidas vacaciones antes de volver al tajo. Por cierto, este tema cada vez se complica más... Como decía un periodista del Giro subiendo el famoso puerto del Mortirolo, "mamaita mamaita que me quede donde estoy y no me caiga de culo".

Antes de ir al grano haré un inciso. Me gustaría agradecer, aunque tarde, al baracaldés Francisco Javier Calvo este detalle que tuvo conmigo al hacerme llegar esta bella lámina. Muchísimas gracias Javi y te pido disculpas por la tardanza. Por cierto, que no dejen de temblarnos las canillas, ¡jajajaja! ¡Saludos desde Muskiz!
Ciertamente la estampa me viene al pelo con la secuencia de temporales y la mar que raro día baja de los 2,5 m. Llevamos ya tiempo sin poder arrimarnos a la costera y así permanecemos a la espera mirando el horizonte.

Como comentaba, el 1 de septiembre salí en compañía de Edu a gastar el último cartucho antes de volver a la rutina laboral.

La verdad es que gozamos de la bonhomía climatológica que nos acompañó en aquellas fechas, sí, aquel verano que nunca acababa. Elegimos roquedo de marea, de los que Ramontxu llama de aguas caducas.


El pesquero concretamente, era para nosotros una incógnita. Por "h" o por "b" llevábamos un año largo sin pisarlo y no teníamos ninguna referencia del mismo. Edu no lo conocía y bajamos con expectativa. No estaba mal la elección en cuanto a golpe aunque por momentos echamos de menos algo de más color, ya que en ocasiones las belladas eran demasiado largas.

Empezamos la jornada con escasez de actividad. A medida que el pesquero cogía más calado también se animaron las picadas. Las capturas se sucedían una tras otra y el tamaño aumentaba. Hasta los mubles andaban locos picando al langostino. Tuvimos 3 roturas seguidas de buenos ejemplares de sargo y decidimos cambiar el 0,23 por el 0,26 mm. La presencia de rocas sumergidas formando canales que los sargos de más porte cogían en sus arrancadas nos obligó a tomar esta medida, cosa que no pareció influir mucho en la actividad de los espáridos. 


La pleamar nos permitió movernos y pescar en las grietas de menos calado. Fue tal la cantidad de picadas que tuvimos que nos quedamos literalmente sin nada que encarnar. Para las 10.30 dejamos de pescar por ello, cosa que no me pasaba hacía ya mucho tiempo. 

Pero bueno, ya había más que de sobra y cuando tienes semejante cantidad de pescado eliges más a la hora de guardar. Hasta un ballesta y el muble de la imagen anterior entraron en formación.


Ciertamente fue un gran broche para cerrar los días de asueto. Cuando llegamos al pesquero y en la primera media hora teníamos 4 peces, Edu me miraba de reojo pensando a dónde le había llevado. Menos mal que luego ya me pasaba hasta la mano, ¡jajajaja!

Esto es todo compañeros. Después de septiembre creo que hay una pesca decente en octubre y dos más en noviembre. En diciembre Miguel y yo, no hemos pisado la costa, hemos tirado para el monte donde no nos cogen las olas, ¡jeje! ¡Hasta pronto pecadores y buena pesca!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EXPRIMIENDO EL MES DE AGOSTO. 7, 8, 12, 27 Y 30 DE AGOSTO 2.014

¡Qué pasa compañer@s! No os impacientéis. Por lo menos por Bizkaia, aunque el viento sur seguirá incordiando, esta semana que baja mucho la mar y deja de llover, ya se puede calar para quitar el chincho. Se dice que con las belladas arriman a comer así que habrá que ir a ver si es cierto... De mientras y como pasatiempo, os dejo estas salidas del fructífero agosto. Aproveché a recargar a principio de mes antes de ir fuera de vacaciones unos días sin la de carbono. Luego ya nada más volver, ataqué de nuevo para liberar el estrés de la falta de escama. 

   
La del día 7 de agosto fue una salida en solitario. Busqué pesquero de bajamar ya que la pleamar a las 14:23 de 12 pies y 4 pulgadas. Me topé una mar a medias. Es decir, en los frentes no dejaba pescar a gusto, y las segundas líneas pecaban de falta de color.

Aún así lo intenté en la parte expuesta por ver si me dejaba y se arrimaban. Pobre bagaje, tres sargos y decidí tirar para la zona más protegida a ver si con el agua subiendo algún caño con poco calado se ponía aceptable.  

Como muestran las imágenes, distaba bastante de lo teóricamente idóneo pero suficiente para rastrearlos. 


En estas condiciones suelo empezar a pescar con 4 gr de plomillo en un 0,23 mm, por si las moscas. Concretamente ahora estoy usando Yuki Neox, y si veo que no comen o recelan, suelo poner un 0,205 mm. Generalmente si afino grosor de socala suelo hacerlo también con el plomo. Tras un poco de pelea aquí y allá éstos fueron los que guardé.

Ummm, mal número, pero la verdad es que sin queja por mi parte porque tras fracasar en el frente, no esperaba que estuviesen metidos en bello. Eran sobre las 10:30 am y aunque me quedaba un culo de macizo, me dispuse a preparar todo para marcharme... 

Pero era pronto aún y había un caño con color que estaba cogiendo agua. Había probado en él ya tres veces y ni picada. Quedaba poco macizo pero en un txoko así funciona de forma muy efectiva. Así que seguí engodando con cuchara sopera, ¡jeje! Y de repente empezaron las picadas. Se metió el pescado nervioso, con picadas eléctricas, ávidos por comer. Pesqué a pulso de cuclillas, para asomarme lo menos posible. 

Dos se desanzuelaron pero saqué 6 más, ya decía yo que el otro era mal número, éste mejor, ¡jeje! Eso sí, en cuanto se agotó el macizo los espáridos desaparecieron. De poco sirvió que anduviese lavando el caldero y echando el agua sucia del mismo. Para las 11:30 am ya tenía todo recogido y tras sacar la foto, carretera y manta. Se conoce que me precipité al ir a recoger la primera vez. Como al mandarle la primera foto a Edu con la pesca ya que luego tuve que volver a mandársela, ¡jeje!


Siguiendo con mi intenso programa antes de ausentarme un periodo, el día 8 volví esta vez acompañando a Ramontxu. Como bien narró en su momento hicimos UNA CERCA DE CASA.


Tras tres jornadas de descanso, volví el martes día 12 de agosto con Miguel. Era mi último cartucho así que lo cogí con ganas. Fuerte pleamar para esa salida, a las 6:15 am de 15 pies. Teníamos buena marejada y nos decidimos por el roquedo de las imágenes.


Para nosotros era nuevo, no lo teníamos pescado. Probamos primero entre día y noche en la zona donde más aguantaba mientras teníamos calado. Con poca luz no sabíamos que profundidad había o cómo era el fondo. Enseguida se dejaron ver los espáridos. Mucho pequeño pero también de guardar. 

Con el fuerte reflujo la marea bajaba muy rápido y pronto nos quedábamos sin agua. Así que nos fuimos moviendo poco a poco hacia la zona expuesta. La fuerte rompiente sacaba el macizo y enseguida se llenó de mubles en superficie al olor de la sardina. Estos comían cerca en las belladas y muy abiertos tras las series. Los sargos tenían un comportamiento similar y andaban dispersos. Comían activos, tan pronto picaban en el tronco de la peña como en alta mar.

Con 4 horas bajando el agua, alguno comía dejando salir el corcho pero ya era incómodo pescar y salían pequeñas. Así dimos por concluida la mañana de pesca para las 10:45 am. Buen broche a la jornada con el pelotón en formación. La foto cerca del coche, porque como siempre, a alguno le entran las prisas a la hora de marchar del pesquero y me dice que ya no los saca de la mochila, ¡jeje! 



¡Buf! Demasiados días sin quitar el mono. El día 27 de agosto, ya de regreso, volví como loco a echar la caña con Edu y Miguel. 

No era moco de pavo la marejada que teníamos para esa jornada. De nuevo pesca bajando, como le gusta a Guiller, con pleamar a las 6:15 de 13 p. 5 pul. En esta ocasión buscamos otro tipo de escenario de lastras con más calado acorde con las condiciones. Mirad los espumones que había y las series eran de andarse con ojo. 

Tuvimos un buen rato de capturas nada más empezar a pescar, que coincidía poco después de la pleamar. Una vez que empezó a bajar con fuerza tuvimos que movernos para dar con ellos. 

Esta imagen es de las capturas en el momento que se fue Edu sobre las 10:45. Ya se sabe que donde manda capitán no manda conejo, digo marinero, y la parienta y la prole le llamaban a filas, ¡jeje! 

 Nos despedimos. Miguel y yo fuimos a apurar el macizo a uno de los frentes calientes del roquedo. Hasta el momento no habíamos podido acceder ya que las olas seguían encaramándose. Fue ponernos a pescar y empezar la fiesta.

Las picadas se sucedieron frenéticas pero había mucha morralla. Las empezamos a echar en la poza de la imagen pero las siguientes fueron al agua por miedo a que se concentrasen demasiadas. Vaya bien que sacan los móviles los colores tú... Calculamos que con las que guardamos la pesca total de la jornada rondaría los 40 ejemplares reglamentarios. Así que contento con un buen regreso tras el periodo de inactividad pesquil. 


Para cerrar el octavo mes, volví con Edu el día 30. También él estaba apurando el periodo estival antes de alejarse de la costa.

Día complicado. Nos costó buscar pesquero. Nos decidimos por esta playa de piedras. La verdad es que es un gusto poner fotos generales aunque se den muchas pistas... Teníamos la pleamar a las 7:49 am de 13 pies. Había marejada y fondo, ya se ven las espumas y el color del agua.

En este tipo de escenarios hay que tener cuidado con la presencia de algas ya que son propensos a ello. Nos topamos mucho pescado pequeño. Era caer y te desaparecía el cebo. En ocasiones no eras ni consciente de ello.


Como mucho creo recordar que sacamos 3 majas seguidas y el resto muy sueltas. Este día el riojano anduvo fino el pájaro.

Son pesqueros bonitos con alternativas tanto para pescar cerca, incluso a pulso, como bien abierto. Para mi gusto, por contra está la presencia habitual de morralla y la poca regularidad de pescado en ellos.

Aunque pocas sacamos unas cuantas majas y algunas estaban tripudas. No era mala y seguíamos sin fallar. Era momento de plegar bártulos y dirigirse al chigre a mover el bigote para reponer líquidos y sólidos, ¡jeje!

Y éste es todo mi sermón del mes de agosto. Bastante chapa he dado ya así que no me alargo más... Y algunos diréis, ¡a buenas horas! ¡Jajajaja! Para el próximo capítulo, el mes de septiembre y cómo "la armemos" antes de volvernos al tajo ¡Saludos sufridores y buena pesca! 

martes, 11 de noviembre de 2014

COMPAÑÍAS DE CIENTO EN VIENTO. 26 DE JULIO Y 2 DE AGOSTO DE 2.014

¡Muy buenas compañeros! Aquí me tenéis de nuevo escurriéndome el serrín a ver si recuerdo cómo transcurrieron las dos salidas que me dispongo a narrar. 

La primera data de julio, concretamente del día 26. Ahí es nada. Y del mes sanferminero será la única porque no dispongo de más material gráfico relevante ya que no dimos con ellos. 

Nos pusimos en marcha el día de autos Miguel, Imanol el ñero y mi compañero de fatigas Joseba "el fisio", menos mal que no he dicho "el masajista", ¡jajaja! Ya llevaba tiempo queriéndonos acompañar a pescar sargos y éste fue el día de su estreno. Teníamos muy poca mar y pusimos rumbo en busca de alguna costa expuesta donde teníamos más posibilidad de topar algo de gordor. Pero qué va, ni con ésas.

La zona de pesca elegida no estaba para tirar cohetes ni mucho menos. Pero como es habitual te adaptas a lo que hay y te toca. Buscas lo que estimas más idóneo y ahí pruebas suerte. Marea bajando toda la mañana y marejadilla de superficie de norte. Como es normal agua clara. No teníamos más opciones al alcance así que manos a la obra y a buscar el engaño para nuestros amigos los espáridos.

Probamos en todos los txokos con un mínimo de color. Salían sueltos y pero poco a poco íbamos juntando una pesquilla. Pasamos buena mañana en armonía y con risas. Y tomamos bien de vitamina D, ya el sol que nos puso el ordenador bien calentito. A última hora acertamos a meterlas en una escuadra y tuvimos buena diversión a pulso, y con la captura y suelta.

Finalmente éstas de aquí nos quedamos. Era pescado terciado pero no era plan mandar al fisio de vacio para casa... Y llevarme la bronca de mi vecina que nos tenía "enfilaus" con eso del golferío, menos mal que vamos entrando en vereda, ¡jajajaja!

Ya se le ve al pájaro que para ser su primera vez no le dolió nada y es que engrasando con buen macizo de sardina va todo fino fino. Anduvo bastante bien para ser principiante y fue capaz de pescar 5 ejemplares reglamentarios y adaptarse al manejo de una caña tan larga, ¡jajajaja! Esperamos que no tardes mucho en volver gallu y tampoco tú Imanol que hace mucho que no coincidimos. Escrito queda. 


Para la siguiente salida que me ocupa, ya metidos en el mes de agosto, Miguel y yo pudimos contar con la compañía de Natxo, más conocido en el argot del herri kirola y en concreto en el de la aizkora como Landeta I, que consiguió hacer un  hueco en su repleta agenda de exhibiciones como aizkolari.

El litoral elegido fue el de kobaron. Al carecer de material gráfico suficiente, he tenido que pedirle a Ramontxu las imágenes de esta costa, que se que las tiene bien clasificadas. Para nosotros es una zona de pesca muy cómoda ya que nos coge cerca del lugar de quedada y es de fácil acceso. Dada su orografía tan variada permite pescar con un gran abanico de intensidades de ola, y tanto con marea como sin ella. Como pasa en el resto de roquedos, cada pesquero tiene épocas a priori más propicias pero no hay como probarlo in situ uno mismo, ¡jeje! Dada su comodidad, a menudo es nuestra opción elegida cuando no tenemos una idea clara en la cabeza, para empezar a mirar el estado de la mar y posibles opciones. Éste fue unos de esos días en que nos dejamos caer a ver cómo estaba y nos quedamos.

Ciertamente, las condiciones que teníamos ese día se asemejan a las de las fotografías. Estaba la mar engañosa, ya que parecía que dejaba pescar en los frentes pero las espumas de fondo indicaban lo contrario. Y así fue. Bajamos y nada más posar las artes vinieron unas series que casi nos mojan los pies. Nada convencidos Natxo y Miguel se pusieron sentados bien arriba a ver cómo evolucionaba y con el ceño fruncido.

Entonces reparé en un caño donde aguantaba algo más. Se estaba poniendo aceptable con la marea subiendo, marea de 9:00 am, y decidí no dejar pasar el alba. Por raro que parezca, nunca habíamos probado en él con condiciones, ya que si estaba bueno para allí, en el resto de la lastra no pescas y estás muy condicionado.    

Pues fue macizar, esperar a que hiciera efecto y empezar la actividad. Y con ello mis compañeros se animaron a montar la caña. Miguel siempre me dice que hasta que no coja 3 no hace el aparejo, ¡jeje! Limitados en la zona para calar, nos apretamos un poco y fuimos arreglando la mañana. Había ratos que no nos dejaba pescar por el arrastre extremo y ya con la marea bajando una hora el pescado desapareció. 

Aún después alguna más robamos tirando fuera pero para las 10:30 ya teníamos aquí al aizkolari con la pesca hecha. Visto lo visto, el caño de marras habrá que probarlo más veces con la marea y la mar en condiciones, ¡jeje!

Y hasta la siguiente entrega nada más que comentar. Agosto fue para nosotros un buen mes. Os lo sigo pasando a limpio en breve. ¡Saludos y buena pesca compañer@s lectores!

domingo, 2 de noviembre de 2014

CAMBIO DE ESCENARIOS. 10, 31 DE MAYO Y 28 DE JUNIO

¡Cómo va la cosa sufridores! Pues aquí me tenéis de nuevo intentando ponerme al día sin descanso. La verdad es que estaba un poco extrañado revisando el archivo gráfico. Desde el 10 de mayo hasta finales de junio tengo apenas imágenes de dos salidas intermedias y una sin foto de capturas. No sé en qué andaríamos ese mes y medio... ¡Lo que sí andábamos era vagos! Porque no tenemos más que una entrada cada mes en el blog. Bueno, resumiendo, no recuerdo si fuimos algún día más a pescar pero lo que si está clarinete es que no hicimos una pesca decente merecedora de publicarse. Así que compañeros, mira si no acertamos.  

Para el 10 de mayo nos juntamos Miguel, Mane, Alberto y yo. Y buscamos un cambio de escenario pesquil. La zona elegida permite pescar con media marea bajando adentrándose en los salientes, pero también con media marea subiendo limitando los puntos de pesca. En esta ocasión teníamos la bajamar a las 8:30 pero pequeña, con lo que el tiempo de pesca en los frentes sería limitado.

Una vez en el destino nos dividimos. Miguel y Mane en una punta y Alberto y quien escribe en la rasa submareal de las imágenes. Nada más llegar, a mi partenaire se le estropeó el carrete. Era ya la segunda vez en poco tiempo, así que cogió un cabreo mayúsculo, ya que el arreglo que le habían hecho no había durado nada. Total, que no quiso que pescáramos con mi caña los dos y se perdió por el roquedo a recolectar.


El color del agua no era malo. Había quedadas pero venían algunas series que te hacían retroceder y levantar los pies. No hay manera, en estas zonas tan bajas o llevas traje adecuado o te mojas mínimo hasta el tobillo, ¡jeje! Había bastante actividad de picadas aunque mucho pescado pequeño. Pero, como dice Nervión, entre col y col, lechuga. También vi a lo lejos al otro dúo que alguna sacaba.


La marea empezó a subir y poco a poco me fue echando y haciendo retroceder. Me estaba guardando macizo para una entrada que empezaba a coger calado y color. Empecé a probar allí y pronto asomaron los primeros tragones. En éstas que divisé en la lontananza que los otros alicates ya habían recogido. Lo malo de nuestra variada cuadrilla es que somos todos muy triperos y cuando nos llama la gazuza toca retirada al chigre para la ocasión. Me hice un poco el remolón pero enseguida me llamaron a filas. ¡Qué tíos!

 Justo tiempo para foto de mis capturas y para adecentar los bártulos. Y a toda máquina a juntarme con el equipo.

Una vez en el campamento juntamos el pescado y sacamos las fotos de rigor en la cesta del capitán Mane. 

La sonrisa era de pensar en lo que venía ahora, no por la abundancia de mojarras, ¡jeje! Creo que por lo menos resultó merecida por lo que las buscamos y nos movimos.


 La salida del 31 de mayo, fue una fugaz escapada con Miguel hacia Bizkaia oriental. Teníamos pleamar sobre las 7:00 am, así que pescaríamos toda la jornada bajando, y una mar irregular. Íbamos condicionados por el tiempo que pronosticaba riesgo de algún chaparrón... ¡Y menudo chaparrón! 

Habíamos aterrizado en el pesquero y cuando no llevábamos ni media hora, tiempo suficiente para constatar la escasez de sargos, vino una espesa cortina de agua que ni traje de agua ni leches. Buscamos cobijo y allí esperamos que escampara.

Como se observa el roquedo está plagado de caños y entradas de agua que permite pescar con y sin agua, de la marea claro, ¡jeje! Este día no había mucha actividad. Nos conformamos con pasar la mañana buscando a los glotones que salían a cuentagotas. Para nuestro disfrute no volvió ninguna tormenta más de esas características y anduvimos cambiando constantemente de calada ya que la zona de pesca lo permite.

Esté fue el escaso botín para dos cañas y casi 10 kg de macizo de sardina picada. No gastamos los dos calderos en balde ya que sobraron los 2 culos. A las cabras les dio por picar a la gamba lanzando bien afuera, que suelen ser los recursos utilizados para ver si robas algún espárido más cuando no das con ellos en los veriles. Vamos con el mes de junio...


Como antes mencionaba, el único ataque de junio con fundamento del que tengo material gráfico, fue ya el día 28 con Miguel e Iker. Había poquita mar y le pedimos a éste último que nos llevara a una zona expuesta que conoce bien y donde nunca habíamos pescado. 

Miguel y yo nos tomamos un tiempo en observar bien la zona de pesca y elegir caladas separadas. Iker que es eléctrico, después de calar un rato cerca de nosotros, enseguida levó anclas y apareció por una punta a tomar vientos. No hay karramarro que le siga, ¡jeje!
   
Teníamos toda la mañana la marea bajando con la bajamar sobre las 12:00 am. Acabé por juntarme con Miguel y seguir con él itinerante al compás del reflujo. Ya se sabe, un ratito sólo y después apetece charlar del gobierno y echar unas risas.


 Los últimos cartuchos los gastamos en este canal que queda tras unas sierras. En cuanto la ola dejó de superarlas, se quedó como una poza. Aún así alguna robamos. Se ve que tenemos mano para engañarlas en bello, yo creo que de pesados que somos, ¡jajaja! Para las 11:00 am apuramos los culos de sardina picada y dimos por concluida la jornada. Así que le llamamos a Iker y de retirada.

Tuvimos muy buen día de pesca, aunque también hubo mucha morralla. El pesquero nos gustó porque tiene muchas posibilidades y buen fondo. Ahora, pienso que es una zona donde pillar la mar en forma es difícil.

Y hasta aquí llega esta entrega. Ya me van quedando menos meses para ponerme al día, nada más que cuatro, ¡jeje! Comentar que este sábado salimos de pesca por la zona habitual con pobre bagaje después de tocar dos roquedos distintos, pero ya llegaremos a ello, ¡jeje! Hasta más ver pecadores, ¡¡saludos y buena pesca!!