El sábado día 26, quedamos el "Dúo Dinámico" a las 6 de la mañana. Estuvimos viendo la mar en Ontón, Saltacaballos, a la salida de Castro, en Islares, en Arenillas y en Sonabia; o sea que más vueltas que un torero. La mar estaba asquerosa, fuerte marejada con mucha mar de fondo y tras el reconocimiento de la misma, decidimos -creemos que sabiamente- regresar a casa, aunque estuvimos a punto de ir a Lekeitio, pero como la pleamar era a las siete menos seis minutos, demasiado pronto, desistimos, por las características del roquedo al que pensamos desplazarnos.
El domingo día 27, quedamos a las 5,30 h. La mar había cedido un pelín, por lo que la elección del roquedo resultaba una vez más complicada y tras muchas vueltas, decidimos una vez más, optar por los cantiles de Islares. Esta vez vino con nosotros nuestro amigo Andrés Incera, ex-ciclista profesional que corrió en la década de los 60 en equipos como el Kas, Karpy, Fagor, etc.
Nos fuimos a dos puestas diferentes a fin de tantear la amplia zona y de vez en cuando comunicarnos para ver que tal iba la cosa. Yo me fui hacia el este y Gorka y Andrés hacia el oeste. Luego fué cuestión de patear la costa.
La costa es bastante similar, es decir, cortes verticales, bastante calado y farallones con alguna escuadra y rincones en los que la mar pega más o menos dependiendo de la procedencia del oleaje.

La verdad es que no empezó nada bien, pues al amanecer sólo habíamos pescado los 9 sargos de la foto. Fué a última hora cuando empezaron a picar más seguido, pues la pleamar era a las ocho menos veinte y fué hacia las doce o doce y pico cuando comenzaron a mostrarse hambrientos y finalmente pescamos, en total, los de la otra fotografía que se adjunta.
Ver para creer, ésto no hay quien lo entienda, bueno sí, creemos que a esa hora, al bajar el agua, comenzaron a hacerse remolinos en la superficie del agua durante los golpes, al marcarse algunas rocas sumergidas, lo cual hizo que los sargos se mostraran más activos. Aún y así, las capturas fueron irregulares, dado que pescamos una zona muy amplia variando continuamente el calado, el cebo y la distancia del aparejo a la roca.
El engodo fué mazacote de anchoa y como cebo usamos cangrejillo o gamusín, quisquilla congelada y tiras de jibión. El bajo de monofilamento, del 0,225 primero y 0,205 mm después, de Fendreel de Colmic, tenía unos 3-3,5 m de largo, un plomillo en el bajo de 5 mm de diámetro y 3 plomillos de 8 mm de diámetro en la línea. Anzuelo nº1/0 de Asari, revirado a la derecha, acabado en negro. Boya de corcho de champán de 74 mm de longitud lastrada por su parte inferior con una barrita de plomo. En esta ocasión no hizo falta pescar a pulso, ya que los 3 plomillos puestos en la línea , fueron suficientes para que la carnada se mantuviera a la profundidad deseada. En definitiva, no nos quejamos , hubo que pelear mucho pero así es la pesca, al menos por aquí.
Ya en Muskiz nos encontramos con Fernando y Guillermo, que hicieron una pesca muy bonita. Qué pena de foto para haberla publicado!. Parece que acertaron con la elección del pesquero guiados por su espíritu depredador y su saber, pues la cosa estaba difícil. Últimamente hay que hilar fino en esta zona de la costa tan castigada, pero los buenos pescadores abundan por estos lares.