El pasado sábado día 22, por fin, el tiempo parecía que nos iba a permitir pasar una agradable mañana de pesca. A Ramontxu le acongojaron las lluvias de la noche anterior y las contradictorias predicciones meteorológicas. Así, Miguel y el que escribe desempolvamos las artes y nos dirigimos desde Muskiz hacia el oeste sin madrugar mucho.
Sorprendentemente la mar, noble, presentaba una marejada con olas seguidas de noroeste. Sin rastro de viento molesto y la temperatura ideal. Elegimos pesquero tras desayunar acertando de pleno en condiciones de pesca. Estábamos oxidados pero lo bien aprendido no se olvida, aunque la falta de costumbre me hizo dejar la cámara en casa.
Llegamos poco después del alba. La mañana amaneció plácida y aquí posábamos corcheando con la vara. ¡Vaya dos! Agradecimos una mañana tan gratificante y más nuestras familias porque ya no había quien nos aguantase.
Así de bueno estaba. Golpes poco espaciados, de moderada intensidad y que nos permitían tantear entre las piedras. Hacía pero que mucho tiempo que no recordábamos una mar así. Incluso el macizo de sardina empleado fondeaba en el lugar preciso.
Con el agua bajando decidimos buscar algo más de calado y un poco menos de golpe. Aún así, el color del agua era bueno y seguía permitiendo el engaño. Pero después de tantear cuatro puestas entre los dos, pudimos corroborar lo que los compañeros de pesca de la zona comentaban. Está visto que la presencia de sargos es bastante escasa y este día la inactividad era casi total, incluso de mubles. Aunque algunos como Iñaki de La Jargüeta se empeñen en llevarnos la contraria... Mientras el año pasado por estas fechas...
Doce meses después el contraste es bien notable... Media cesta, ¡ja ja ja!
Mientras limpiaba el caldero en un pozo puede comprobar cuan fría estaba el agua. Según me comentaba Ramontxu, esto es lo que ocurría siempre antes. Invierno duro y largo, que hace descender mucho la temperatura del agua y los peces que no se vuelven a dejar ver hasta abril o mayo, al menos por aquí.
Encarnamos con cangrejillo, navaja, gamba y tira de jibión. Esta vez testamos este nuevo fluorocarbono de Tenryu del 0,234 mm. Las primeras impresiones son muy buenas con los nudos y la abrasión aunque seguiremos probándolo. Los calados de pesca entre 1,5 y 4 m. Un plomillo en el bajo de 5 mm, la línea lastrada con 4 plomillos esféricos de diámetro de 8 mm y anzuelo Asari nº 2/0. Visto lo visto, para la jornada del domingo, habríamos de olvidarnos de esta extensa línea de costa y pensar en ampliar horizontes. ¡Hasta pronto compañeros!