¡Cómo va la cosa sufridores! Pues aquí me tenéis de nuevo intentando ponerme al día sin descanso. La verdad es que estaba un poco extrañado revisando el archivo gráfico. Desde el 10 de mayo hasta finales de junio tengo apenas imágenes de dos salidas intermedias y una sin foto de capturas. No sé en qué andaríamos ese mes y medio... ¡Lo que sí andábamos era vagos! Porque no tenemos más que una entrada cada mes en el blog. Bueno, resumiendo, no recuerdo si fuimos algún día más a pescar pero lo que si está clarinete es que no hicimos una pesca decente merecedora de publicarse. Así que compañeros, mira si no acertamos.
Para el 10 de mayo nos juntamos Miguel, Mane, Alberto y yo. Y buscamos un cambio de escenario pesquil. La zona elegida permite pescar con media marea bajando adentrándose en los salientes, pero también con media marea subiendo limitando los puntos de pesca. En esta ocasión teníamos la bajamar a las 8:30 pero pequeña, con lo que el tiempo de pesca en los frentes sería limitado.
Una vez en el destino nos dividimos. Miguel y Mane en una punta y Alberto y quien escribe en la rasa submareal de las imágenes. Nada más llegar, a mi partenaire se le estropeó el carrete. Era ya la segunda vez en poco tiempo, así que cogió un cabreo mayúsculo, ya que el arreglo que le habían hecho no había durado nada. Total, que no quiso que pescáramos con mi caña los dos y se perdió por el roquedo a recolectar.
El color del agua no era malo. Había quedadas pero venían algunas series que te hacían retroceder y levantar los pies. No hay manera, en estas zonas tan bajas o llevas traje adecuado o te mojas mínimo hasta el tobillo, ¡jeje! Había bastante actividad de picadas aunque mucho pescado pequeño. Pero, como dice Nervión, entre col y col, lechuga. También vi a lo lejos al otro dúo que alguna sacaba.
La marea empezó a subir y poco a poco me fue echando y haciendo retroceder. Me estaba guardando macizo para una entrada que empezaba a coger calado y color. Empecé a probar allí y pronto asomaron los primeros tragones. En éstas que divisé en la lontananza que los otros alicates ya habían recogido. Lo malo de nuestra variada cuadrilla es que somos todos muy triperos y cuando nos llama la gazuza toca retirada al chigre para la ocasión. Me hice un poco el remolón pero enseguida me llamaron a filas. ¡Qué tíos!
Justo tiempo para foto de mis capturas y para adecentar los bártulos. Y a toda máquina a juntarme con el equipo.
Una vez en el campamento juntamos el pescado y sacamos las fotos de rigor en la cesta del capitán Mane.
La sonrisa era de pensar en lo que venía ahora, no por la abundancia de mojarras, ¡jeje! Creo que por lo menos resultó merecida por lo que las buscamos y nos movimos.
La salida del 31 de mayo, fue una fugaz escapada con Miguel hacia Bizkaia oriental. Teníamos pleamar sobre las 7:00 am, así que pescaríamos toda la jornada bajando, y una mar irregular. Íbamos condicionados por el tiempo que pronosticaba riesgo de algún chaparrón... ¡Y menudo chaparrón!
Habíamos aterrizado en el pesquero y cuando no llevábamos ni media hora, tiempo suficiente para constatar la escasez de sargos, vino una espesa cortina de agua que ni traje de agua ni leches. Buscamos cobijo y allí esperamos que escampara.
Como se observa el roquedo está plagado de caños y entradas de agua que permite pescar con y sin agua, de la marea claro, ¡jeje! Este día no había mucha actividad. Nos conformamos con pasar la mañana buscando a los glotones que salían a cuentagotas. Para nuestro disfrute no volvió ninguna tormenta más de esas características y anduvimos cambiando constantemente de calada ya que la zona de pesca lo permite.
Esté fue el escaso botín para dos cañas y casi 10 kg de macizo de sardina picada. No gastamos los dos calderos en balde ya que sobraron los 2 culos. A las cabras les dio por picar a la gamba lanzando bien afuera, que suelen ser los recursos utilizados para ver si robas algún espárido más cuando no das con ellos en los veriles. Vamos con el mes de junio...
Como antes mencionaba, el único ataque de junio con fundamento del que tengo material gráfico, fue ya el día 28 con Miguel e Iker. Había poquita mar y le pedimos a éste último que nos llevara a una zona expuesta que conoce bien y donde nunca habíamos pescado.
Miguel y yo nos tomamos un tiempo en observar bien la zona de pesca y elegir caladas separadas. Iker que es eléctrico, después de calar un rato cerca de nosotros, enseguida levó anclas y apareció por una punta a tomar vientos. No hay karramarro que le siga, ¡jeje!
Teníamos toda la mañana la marea bajando con la bajamar sobre las 12:00 am. Acabé por juntarme con Miguel y seguir con él itinerante al compás del reflujo. Ya se sabe, un ratito sólo y después apetece charlar del gobierno y echar unas risas.
Los últimos cartuchos los gastamos en este canal que queda tras unas sierras. En cuanto la ola dejó de superarlas, se quedó como una poza. Aún así alguna robamos. Se ve que tenemos mano para engañarlas en bello, yo creo que de pesados que somos, ¡jajaja! Para las 11:00 am apuramos los culos de sardina picada y dimos por concluida la jornada. Así que le llamamos a Iker y de retirada.
Tuvimos muy buen día de pesca, aunque también hubo mucha morralla. El pesquero nos gustó porque tiene muchas posibilidades y buen fondo. Ahora, pienso que es una zona donde pillar la mar en forma es difícil.
Y hasta aquí llega esta entrega. Ya me van quedando menos meses para ponerme al día, nada más que cuatro, ¡jeje! Comentar que este sábado salimos de pesca por la zona habitual con pobre bagaje después de tocar dos roquedos distintos, pero ya llegaremos a ello, ¡jeje! Hasta más ver pecadores, ¡¡saludos y buena pesca!!


















































