¡Muy buenas de nuevo sufridores! No penséis ni por un momento que hemos colgado las cañas en el alero. La cuestión es que hemos permanecido sin casi largar artes dado que la mar nos ha dado pocas concesiones de fin de semana, al igual que el jefe vacaciones... Además a mis compañeros de cuadrilla siempre les da por coger cosas a fin de año, ocupaciones a uno y catarro gordo al otro, así que, no hemos coincidido. Por eso en esta ocasión decidí atacar en solitario.

Ya sé que ir sólo no es lo más recomendable pero es que ya me estaban empezando a salir llagas y, aunque no viva de ello, como dice el del vídeo, "me quedo en el mar". Así el día de nochebuena para el amanecer estaba buscando pesquero. La mar se había movido sobremanera con respecto a la tarde anterior y todos los planes se vinieron al garete. Así que opté por lo menos malo dentro de lo que tenía y por eso en vez de ir para casa arriesgué en muy bravo. Le estoy cogiendo gustillo al tema... Pesquero de altura, unos 10-15 metros sobre el agua, casi toda la caña de calado y sobretodo, más plomo que en una canana, ¡je je!
Enseguida me di cuenta que lo iba a tener que pelear mucho porque las belladas eran muy cortas. Y ya se sabe que tras la calma más larga... El zambombazo más grande.
Para la ocasión armé un aparejo de calibre con el corcho habitual usando como espiche una barra de luz. En la línea coloqué 4 plomos esféricos de 8 mm. Y en el aparejo del 0,234 mm de unos 2,5 m, otras tres bolas repartidas de unos 5 mm. El corcho se hundía con tanto lastre pero era la única manera de mantener la gamba en las inmediaciones del sargo. Ala, puntera para abajo y a arrimar de forma incansable la boya al cantil en cuanto te dejaba. Pronto empecé a tener resultados, y estas tempranas capturas me animaron a seguir peleando.
Al ir bajando la marea, la resaca y los golpes se fueron acentuando. No me dejaba casi macizar con la sardina y podía ver a los mubles a muchos metros de distancia. Tanto era así que volví para casa con tres cuartos de caldero... No me importaba mucho, pues siempre se puede aprovechar, ¡je je!
Tuve que ir retrocediendo, mejor dicho subiendo, porque cada vez las olas llegaban más arriba. Finalmente se puso imposible. Busqué alternativa por las inmediaciones pero no encontré dónde echar. Una pena, porque parecía que había pescado por la zona.
Y esto fue lo que rasqué. Justo daba para tapar el fondo de la cesta pero era una pesca gratificante.
Como decía antes, esos macizos sobrantes siempre se pueden utilizar en otros menesteres y e aquí sus frutos. Manel, te hice caso y me busqué un caldero más grande pero está visto que ni aún así, ¡je je! Fuera de bromas, seguimos aprovechando para atacar a los kraken en cuanto podemos y de vez en cuando asoman estos bilortos de los que te suben la fiebre.
Y sin más que añadir me despido. Seguiremos esperando a que vengan mares más propicias y aprovecharemos en cuanto nos coincida. Parece que la mar brava y la bajada de temperatura del agua no han alejado los sargos ya que Miguel les dio buena zurra el domingo pasado. Seguiremos informando. Un saludo y féliz año.