Saludos compañer@s. Para no perder las buenas costumbres, este pasado sábado día 15 de octubre, hicimos planes para atacar con el alba a los sargos. Lo cierto es que la salida estaba en el aire pues no disponíamos de macizo picado, pero esto quedó resuelto la misma tarde del viernes.
Como algunos ya sabréis, Ramontxu anda liándola parda por Galiza. Incluso dicen las malas lenguas que se le está quedando pequeño el cubo del pescado de la mochila... Veremos qué cuenta el muy pájaro a su vuelta. Volviendo al día de actos, arrancamos de Muskiz Miguel y el menda, acompañados de nuevo por el riojano Edu Iraider, con el tiempo justo para aprovechar el amanecer.
Nos encontramos esta vez con una mar de norte, con marejadilla de superficie muy seguida. Y optamos por la zona de pesca de las imágenes superior e inferiores, para poder aprovechar la pleamar e ir retrocediendo acompañando el reflujo de la marea.
Como se observa, algún golpe de más venía y que acompañado de la alta frecuencia de oleaje, hacia difícil arrimar el corcho donde a nosotros nos gusta. Aún así, los sargos empezaron a dejarse ver aún de noche, comiendo muy bien al amanecer. Que nadie se lleve a engaño, que las bogas no faltaron a la cita y se dieron buen festín las muy...
Nos movimos constantemente y en cada txoko salía algún glotón y algún otro que le dejamos marchar... Para que críe y eso, ya sabéis. Los que tampoco faltaron fueron los corcones que se mostraron muy activos una vez que les calentó un poco el sol.
Para las 11:00 más o menos, Edu recibió una llamada a filas del alto mando y decidió que era buen momento para retirarse. Ésta era la pesca que teníamos para esa hora. Entre las capturas se pueden observar sargos más claros y otros negruzcos, a los que llamamos del país, usease autóctonos, ¡je je!
Y el gurriato de Edu antes de despedirse con la percha conseguida. Posteriormente, Miguel y yo pescamos como una hora más. Rascando aquí y allí sacamos 8 ó 10 sargos más, hasta que decidimos recoger para las 12:00. Miguel andaba con molestias de espalda y ya era más que suficiente, así que para el bar a almorzar. El domingo hubo descanso, aunque por mi parte sólo de escamas...
Y es que, en la mayoría de la ocasiones en compañía de Iñaki, jargüeto de pro, ando tentando a los cefalópodos para que me lancen sus txarpas. Pesca cómoda, menos por los asientos de piedra, y sin necesidad de carnada, se convierte en algo muy adictivo sobretodo cuando las capturas acompañan. Por ahora sólo se empiezan a enseñar pero estamos con la escopeta cargada para cuando arrimen los gordos, ésos que Iñaki llama "kraken-es".
Como hemos contado en otras entradas, el escenario de pesca está en Islares. Es una zona de cantiles donde se superan los 12 metros de calado. En imagen, la caña preparada esperando la hora del ocaso, y el menda de mientras fumando un farias, ¡je je! Pero este entorno natural tan frecuentado, presenta un grave problema. Para mí, como he expresado en otras ocasiones, es sólo cuestión de una correcta educación.
Y es que muchos de los recovecos del paisaje son utilizados como vertederos donde acumular todo tipo de restos.
Me produce verdadera lástima ver este paraje natural así y se me pone una mala leche, iba a decir hostia, que para qué. Cuanto más lo miro más lamentable me parece...
No sé la profundidad de residuos que habrá aquí, pero en esta concavidad hay un bufón que hace sonar las latas con los golpes de mar. Hay restos que con el tiempo desaparecerán pero otros permanecerán de forma perpetua. Y como éste otros tantos.
No es mi objetivo enfrentarme con todo aquel que vierta basura, pero por lo menos intento concienciar de que no cuesta nada llevarse los desechos hasta el contenedor. Mientras esperaba, mi conciencia me llevó a recoger la mugre alrededor de mi puesto de pesca, donde pude reunir una bolsa entera sin mucho esfuerzo.
Cambiando de tema, en cuanto al tema pesquil comentar que ya se deja sentir algún tintazo, éste corresponde a un doblete, y que poco a poco van medrando los ejemplares.
Algunas de las escuetas capturas habidas, dejan buena muestra de este preciado manjar, que va arrimando poco a poco al cantil. Sorprende, por las fechas en que ya estamos, que todavía se dejen ver las jibias (sepias).
Y como no podía ser de manera, y para dejar un buen sabor de boca, acabamos con esta señora cazuela de jibiones en su tinta, receta de la abuela, que preparó con esmero Iñaki el jargüeto, a quien agradezco de paso las imágenes cedidas. Y supongo, no creo equivocarme, que para acompañar un buen caldo de uva fermentada... Y esto es todo desde aquí por mi parte. Que tengáis una buena semana y mejor finde sufridores. ¡Avanti!

























































